agosto 10, 2008

Me recomendabas algo asi como autoflagelarme para evitar mi molestia, mi molestia superficial, porque de la otra solo vos podias hacerte cargo. Ella como un retrato, paralizada, atrás, congelando cada uno de nuestros movimientos para después sentarte en el banquillo.
Su mirada se remitía a la observación absoluta, a la especulación, al rechazo, como si supiera que mi plan era profanar su mejor pertenencia. Si, digamos, profanarte. Compartíamos dos metros cuadrados, competíamos discretamente a ver quien hacia el mejor rulo con la cinta, y gané, admitilo que gané, te fascinaba mi forma, mi método, te acercabas para descubrirlo y ella como una desquiciada rompia mas y mas trazos color salmón.
Y no es una metáfora, no, literalmente poseias todo el aire que yo necesitaba para inflar esos malditos globos, esos que me ampollaron los dedos de tanto extrangularlos. Y poseias mi aire un tanto insuficiente de tanta ansiedad, de esa situación tan particular. Jugabas con eso, eras propietario de sus celos con causa y de mis celos por antojo. Cuanto poder...

2 comentarios:

María dijo...

te imagino a vos y a él armando el escenario infantil, entre globos y cintas color salmón y a ella mirandolos y vos queriendo profanar(lo) y ella casi tan desesperada como vos, compitiendo por su amor. me quedó un versito. después te llamo y me contás, pero entendí absolutamente todo.

Anónimo dijo...

I don't get it...:S